
Que os sean llevaderas y las paséis como podáis / queráis.
La ilustración es de Zutto.
Paz
Sí Babs, sí. Sí Babs, sí. Sí Babs, darling, hasta mañana, sleep well, corderito atrás de otro, ya pasó, nena, ya pasó.



El otro día me dijeron que épocas de stand by lo que tienes que hacer es acabar de pararte, darte cuenta de dónde estás, asumir tu situación y poner orden en tu vida. Me paré. Hice sólo lo que me apetecía hacer. Me escapé de cañas por las venas de la Latina. Me lié la manta a la cabeza y dejé de lado obligaciones autoimpuestas y entonces, por fin, llega el frío a Madrid. El frío me hace sentir viva, no sé muy bien por qué. Y empiezo a darme cuenta de que cada mujer es la suma de varias. Y yo tengo un par de ellas paraditas, esperando su momento, pero sigo adelante con las que puedo para, al menos, intentar encontrar algo que haga responder a las que aguardan dormidas. Más o menos así está el tema. No es mucho, pero es algo más que lo que tenía la semana pasada.






No te comas los espaguetis crudos,




Me estoy asustando a mí misma. He dejado de tener miedo y no sé si eso me hace ser un poco alocada a la hora de tomar decisiones. La última es decidir en media hora que me voy unos días a Bristol a ver a un amigo que a veces me gustaría que fuese algo más y a veces me da miedo y le odio un poco por ello. El caso es que me voy, sin duda alguna porque ya he pagado por ello. Y en dos horas estaré colgada a 20 metros. Y, la verdad, me da más miedo el viaje que la Fura. ¿Qué os parece? Estoy fatal de lo mío pero, lo peor es que estoy realmente más tranquila de lo que debería. De hecho me siento bien conmigo misma. De hecho sonrío más…Ya os contaré.
Lo de estar en casa encerrada durante cuatro o cinco días con fibres y medicamentos cada ocho horas genera en el ser humano un estado de semiensoñación en el que espacio-tiempo-alucinación-realidad se diluyen para crear una vida alternativa en la que todo es, sistemáticamente, incomprensible. Así he estado yo por culpa de mi pequeña infección en la muela del juicio. Cuando alguien se dignaba en llamarme o visitarme sus palabras se quedaban en mi cabeza dando vueltas y generando cierto desconsuelo existencial y mis pensamientos eran del tipo: "Pongamos que las notas musicales fuesen estados de ánimo. Si la primera y peor en escala de ánimo- do es un do, estoy en re, lejos del si, a relativa cercanía del sol pero a un paso del mi". Eso con 39'5º C es un mundo paralelo y más si suena Coltrane... probadlo, es casi una droga...