martes, 2 de diciembre de 2008

A los aludidos


Ahora me dicen que soy Shiva, aunque supongo que en realidad todos hablamos de lo mismo. Pese a lo que pueda parecer no estoy triste estoy harta. Veréis. Tengo por naturaleza un defecto que me hace preocuparme en exeso por la gente, empatizar y hasta olvidarme de mí por ayudar a los que me necesitan. Lo que pasa es que la mayor parte de ellos son una panda de desagradecidos que me roban mi energía cuando están mal, me usan, comen mi comida, beben mi cerveza, me lloran, duermen conmigo y luego se olvidan de preguntar cómo estoy. Cuando están bien se olvidan y como resulta que no soy una diosa hindú si no una persona de carne y hueso que tiene buenos y malos momentos, me jode profundamente. Y en ese me jode empieza mi criba porque estoy cansada de preocuparme y a tomar por culo el karma porque yo doy y no recibo...

5 comentarios:

Carmen dijo...

P.C. Vermell...

Anónimo dijo...

¿Y por qué no intentas no empatizar tanto? ¿Y por qué en cuanto ves que se reproduce esa actitud no los/le/la mandas al carajo? La gente no cambia, nunca. Cambia tú de actitud. ¿Cómo? No cojas el teléfono, no acudas a su llamada. Ellos siempre van a estar mejor que tú. Eso ni lo dudes. Siempre va a haber peña que les/la/le aguante su rollo. Corta por lo sano y para siempre. Sí, jode, pero más jode la sensación de muro de las lamentaciones. Yo hace un tiempo decidí dejar de serlo y, oiga, no me va mal: ahorro en ibuprofeno y no padezco de arritmias y comeduras de tarro. Eso de la amistad o del amor puede convertirse en una trampa muy desagradable. Todos estamos algo pagados de nosotros mismos. Lo obsceno es que salga a la luz. Como las pajas.
Triz: hay veces que se está muy a gusto en casa de uno mismo.

M

Pdata: a veces creo que sé de lo que habláis y luego resulta que no... Lo mismo no hablabas de eso... O sí... O yo qué sé. Me voy a echar la siesta, que tengo un trancazo de cojones.

Lostnilwen dijo...

Hablaba justo de esto. Gracias.

albert dijo...

prepárate bien, porque los desagradecidos van a convertirse en ofendidos cuando les niegues lo que les venías dando, sin ellos darse cuenta de que lo que se da hay que agradecerlo y no exigirlo.

albert dijo...
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